Mi eco perdido, tu voz callada; que silencio que muerte, que noche y que sombra;
Mil caminos, mil deseos mil te quieros y llegan sombras y llegan nubes, llega mi vida galopando, arrasando llegan mis recuerdos
Triste sereno como hoja muerta, y quedo callado el eco a callado mi amor ha muerto mi deseo se esconde cunado no te amo, y he querido quedarme he querido no hablar he querido que sean tus ojos ventanas, mundos, que brillen que se apaguen que den vida, que me den muerte.
He fracasado otra vez, y esta luna que no se apaga y este cielo que no llora, que será de este mar que no tiembla;
Que serán de los árboles que no susurran, que será de regina, triste regina, traspapelada, cansada, desilusionada.
Ojos, ojos profundos en ti he caído y no quiero quedarme y te extraño y me haces bien y me das muerte y despierto y no estas, a veces estas pero caliente, dulce y te amo y muero.
He querido morir en otro mundo, otro, el de bosque azabache, el de nibelungos, el de ojos lejanos, el de playa tropical,
Yo he querido morir entre tamboreo de peces, he querido vivir entre amaneceres y morir resbalando lejano en tu cuerpo pero amando, amandote regina de ojos negros.
Mi eco perdido, tu voz callada; que silencio que muerte, que noche y que sombra;
Mil caminos, mil deseos mil te quieros y llegan sombras y llegan nubes, llega mi vida galopando, arrasando llegan mis recuerdos
Triste sereno como hoja muerta, y quedo callado el eco a callado mi amor ha muerto mi deseo se esconde cunado no te amo, y he querido quedarme he querido no hablar he querido que sean tus ojos ventanas, mundos, que brillen que se apaguen que den vida, que me den muerte.
He fracasado otra vez, y esta luna que no se apaga y este cielo que no llora, que será de este mar que no tiembla;
Que serán de los árboles que no susurran, que será de regina, triste regina, traspapelada, cansada, desilusionada.
Ojos, ojos profundos en ti he caído y no quiero quedarme y te extraño y me haces bien y me das muerte y despierto y no estas, a veces estas pero caliente, dulce y te amo y muero.
He querido morir en otro mundo, otro, el de bosque azabache, el de nibelungos, el de ojos lejanos, el de playa tropical,
Yo he querido morir entre tamboreo de peces, he querido vivir entre amaneceres y morir resbalando lejano en tu cuerpo pero amando, amandote regina de ojos negros.
Quédate con mi silencio, con la duda, con tu único verso;
Quedote mis ansias, mi suspiro incierto.
Y quédate también con mi esperanza y deja que sean tus ojos mariposas las que se alejen, que sea tu sonrisa la que se refleje en este inmenso mar.
Y alguna vez he dejado que seas susurro, alguna vez has sido luna y haz sido metafísica imagen de mis deseos;
Otra vez te dejo lejana y distante, como alguna vez te encontré como alguna vez te he amado,
otrora he dejado mis manos,
Y ha sido otra vez que no haz podido leer mis ojos, ni saber de mi alma
Y el viento sopla, la mañana se adelanta y mi vida corre cual hoja tras la sombra del amanecer.
Amada mía si tan solo hubieras dejado una sonrisa perdida, una mirada lejana;
Si tan solo entendieras, si solo fueras mortal.
Adiós bella sonrisa, ojos brujos, verso inmaduro.
26 de Septiembre de 2006
Esta sonrisa la he ido perdiendo con cada latido,
Esta mirada ha ido quedando con cada verso que he olvidado
Este corazón se va perdiendo con cada silencio sin tu amor.
Y he olvidado también donde ha quedado tu corazón,
He ido buscando y he cruzado ciego en tus recuerdos
Y me he encontrado sin querer y me ha dolido y he llorado.
Alguna vez he sido más que un verso, más que tu sonrisa, más que un recuerdo.
Pero son estos amaneceres que me quitan el alma, estas caricias otrora frías que me matan.
Y me ha costado tomar tu corazón, aun me duele cuando te veo distante.
Aun te amo y no siento amarte. Y dime Dios donde dejaste mi corazón
Alguna vez he sentido que mis ojos eran libres, como gaviotas, como nubes, como besos de enamorados.
Dime amada mía, amada a quien ya no reconozco, dime sombra de mi amada que silencio aun escondes a mis ojos, que latidos aguardan en tu pecho, que versos florecen en tu cuerpo.
Que corazón quieres regalarme, dulce Eva de ojos de esperanza entendieras que has clavado tu amor muy profundo, como un cuchillo, que mi corazón sangrar ya no puede, que el amor se ha quedado esperando en una playa, en algún camino, en otro tiempo.
Entendieras también que en mis ojos, en mi silencio solo existe tu voz y entendieras también a veces en mi silencio quiero gritar con otra voz. 14 de agosto de 2006
